El otro día hice un experimento en directo.
Cogí un restaurante real (La Loca Burger, en Valladolid) y un despacho de abogados ficticio.
Y construí un agente de IA para cada uno. Desde cero. Sin escribir una línea de código.
El del restaurante atiende por chat, recomienda hamburguesas, gestiona alergias y reserva mesas. El del despacho identifica el problema legal del cliente, le asigna un abogado especialista y agenda la cita.
¿Cuánto tardé? Menos de 10 minutos cada uno.
Y lo mejor es que no necesitas saber programar.
Solo necesitas la herramienta correcta (te la doy), un buen prompt (te lo doy) y saber los pasos (te los explico uno por uno).
Eso es exactamente lo que hay dentro de esta guía.